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Teletrabajo y Teleeducación en la Crisis del Coronavirus

Por: Ernesto Piedras/Abril 2020 |
April 01, 2020

Las redes de telecomunicaciones fijas nos han probado en estos días su importancia como soporte de transmisión de vastos volúmenes de tráfico de voz, datos y video de un cúmulo de aplicaciones de comunicación a distancia, entretenimiento, productividad y plataformas de contenidos.

Sin estas redes sería imposible trabajar y continuar la educación en casa en esta fase de control de la propagación del coronavirus. Individuos, hogares, empresas, instituciones educativas y gobierno dependen crecientemente de la conectividad fija para realizar sus actividades cotidianas. Es más, sin esta no habría internet, al no poderse interconectar el equipamiento y servidores que integran a estas redes.


El segmento de telecomunicaciones fijas contempla la provisión de servicios de telefonía fija (local, larga distancia nacional e internacional), la banda ancha fija, la televisión restringida y sus diferentes empaquetamientos.


Acceso a Servicios Fijos en Hogares y Empresas
La transmisión de telecomunicaciones fijas está recuperando el valor que creímos había perdido. Al tomarse medidas de confinamiento, preventivas o de control, esta vía de comunicación afirma su importancia como principal vía de comunicación, a partir de registrarse ya alzas en el tráfico telefónico en países en los que la crisis del coronavirus ha llegado a inmovilizar la cotidianidad de la población.

En nuestro país, 47 de cada 100 hogares disponen de la telefonía fija para comunicarse, de acuerdo con cifras del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) al tercer trimestre de 2019. Mientras que, en el caso de las unidades económicas, quienes opten por asistir a su oficina en estos días podrán contar incluso con más de una línea fija, al registrar un nivel de acceso de 110 líneas por cada 100 empresas. 


Esta numeralia resulta de contabilizar 21.9 millones de líneas fijas en México.

Contratación de Servicios Fijos en México
(Proporción del Total de Hogares/Unidades Económicas, %)
Fuente: The Competitive Intelligence Unit con información del IFT

 

Este nivel de contratación es atribuible al empaquetamiento de servicios y sus consecuentes economías para el segmento residencial y de negocios, el uso intensivo por las unidades económicas y el lanzamiento de ofertas abundantes en llamadas, que han propiciado que la penetración de servicios y la contabilidad de líneas de telefonía fija registren un nivel ligeramente al alza en el último bienio.

Líneas de Telefonía Fija
(Millones de Líneas)
Fuente: The Competitive Intelligence Unit con información del IFT


La estructura del mercado pasó de una absoluta concentración de 86.6% en tenencia del operador incumbente-preponderante (América Móvil, Telmex-Telnor) a un nivel de 54.3% en la última década, esto es, el 3T-2009 a 3T-2019.

Por su parte, la Banda Ancha Fija, que da y continuará dando soporte en los próximos días al teletrabajo y la teleducación, registra una trayectoria de contratación creciente entre hogares, tal que 5.5 de cada 10 de los primeros cuentan con este servicio de conectividad.

En el caso de la TV de Paga, las unidades económicas registran una baja penetración (6.1%) debido a su naturaleza como servicio de entretenimiento, mientras que, 58.0% de los hogares cuentan con ésta.


Conectividad Universal, Condición Necesaria para la Teleeducación
La pandemia del COVID-19 corrobora esa necesidad integral y exhibe la persistente brecha de conectividad. Aquellos que a la fecha carecen de conectividad integral fija encuentran fracturada su operación social, productiva, cultural, informativa y de entretenimiento, así como la educativa. 


Son precisamente los estudiantes desconectados quienes no podrá dar continuidad de manera remota desde el hogar y lo equivalente para las escuelas que aún no constituyen un nodo de la conectividad. 


Son ambos, nodos fuera de una red.


De acuerdo con el INEGI, 43.6% de los hogares quedarán privados de acceder a las aplicaciones de teleeducación y teletrabajo, que han sido prescritas como medida para contener la propagación del coronavirus. 


La falta de acceso a conectividad es multifactorial, pero su principal causal es de poder adquisitivo. Así, 50.7% de los hogares con computadora, no cuentan con conexión a internet.


Ciertamente la conectividad móvil se ha masificado en mayor proporción, tal que 7 de cada 10 habitantes tienen y usan la banda ancha móvil. 


Los 111.0 millones de smartphones en operación representan 89.4% de las líneas móviles en operación. Sin embargo, estos dispositivos que tanto nos gustan, no permiten un aprovechamiento cabal de actividades como la realización de tareas, lectura de textos extensos, redacción de documentos, ni de proyectos de investigación.


Así también, las capacidades y límites de descarga móvil no soportan plenamente el uso de aplicaciones de teleeducación y teletrabajo.


Efectivamente, contar con conectividad y dispositivos móviles es infinitamente mejor que carecer de ellos, pero sobre todo los usamos para navegación móvil, redes sociales, noticias, mensajería instantánea, etc. 


El internet móvil no es un sustituto perfecto, por el mucho mayor costo de sus planes de datos y por sus velocidades actuales en el país.


Es entonces la conectividad fija la que nos potencia el pleno aprovechamiento e interacción remotos.


Los esfuerzos coordinados de autoridades educativas, docentes, familias y estudiantes, en los 105 países en los que se ha tomado la decisión de cerrar instituciones educativas en todos los niveles, dependen de esta vía de acceso a Internet para solventar operativamente el ciclo escolar de aproximadamente 900 millones de niños y jóvenes alrededor del mundo.


De ahí, la importancia de continuar y acelerar los esfuerzos para cumplir con el mandato constitucional y hacer disponible la conectividad entre la población mexicana. Todo para poder transcurrir estos tiempos de crisis, así como en aquellos normales en los que aspiramos a una verdadera educación del siglo XXI.


Como en todos estos procesos, se requieren los esfuerzos coordinados de la industria, gobierno, academia y sociedad en su conjunto. Todos necesitamos plena accesibilidad y asequibilidad de la conectividad, pero hoy más que siempre, en tiempos del coronavirus. 


Capacidades y Viabilidad para el Teletrabajo
La crisis de salud pública causada por el coronavirus en nuestro país ha trasladado la operación productiva parcial o totalmente según el caso, a los hogares. La disponibilidad, capacidad y acceso de las redes de banda ancha, especialmente aquella fija, están dando soporte a las distintas herramientas de comunicación y productividad para llevar a cabo lo que se conoce como teletrabajo o trabajo #EnCasa.


No obstante, no todos los eslabones ni las distintas unidades componentes del aparato económico nacional podrán continuar con su operación a distancia. 


Para ello, se requeriría que su actividad esté basada o sea facilitada por el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), además de contar con acceso a Internet y la posibilidad de conectarse de forma remota para mantener la comunicación y contacto con sus proveedores (B2B, por sus siglas en inglés) y sus clientes (B2C).


De acuerdo con estadísticas de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, 70% de las actividades laborales podrían desarrollarse de manera remota con base en el empleo de las TIC.


Teletrabajo en Empresas
(Proporción del Total, %)
Fuente: The Competitive Intelligence Unit con información de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y Avast

No obstante, la empresa de software de seguridad, Avast, destaca que tan sólo 2 de cada 10 unidades económicas cuentan con los requerimientos para implementar el teletrabajo. Mientras que 81% de los empleados no recibe el apoyo tecnológico de la empresa para hacer Home Office. Las principales razones de esta limitada preparación de las unidades económicas en el país consisten en la falta de organización, capacitación e infraestructura virtual, así como la falta de confianza en los empleados bajo esta modalidad. 


Estas últimas estadísticas son consistentes con las estadísticas recopiladas por el INEGI a través de los censos económicos de las empresas realizados en 2018.  A partir de estos, se encontró que 20.4% de una totalidad de 4 millones 750 mil unidades económicas del país del sector privado y paraestatal han usado la conectividad en sus procesos productivos, siendo las pequeñas (11-50 empleados), las medianas (51-250 empleados) y las grandes (251+ empleados) las más intensivas, con una proporción superior a 80% de la totalidad, potencian su productividad, basadas en el uso crecientemente intensivo del Internet.

Son especialmente las microempresas (0-10 empleados), las que podrían enfrentar dificultades de continuar con su operación ante la imposibilidad de conectar con sus clientes durante el aislamiento provocado por el coronavirus, al ser tan sólo una razón de 17.1% las que cuentan con conexión a Internet.

Conectividad en Empresas
(Proporción de Empresas con Acceso a Internet, %)
 
Fuente: The Competitive Intelligence Unit con información de los Censos Económicos 2019 (
INEGI)

Esta circunstancia es particularmente preocupante al tratarse del grueso de las unidades del país las que se encuentran desconectadas, tal que representan 78.7% del universo de unidades productivas, que quedarían privadas de continuar con su operación. Ello, al no contar con la cadena de conectividad y equipamiento tecnológico necesario para habilitar su operación durante la pandemia. 

La falta de conectividad, coordinación e implementación de protocolos por parte de las empresas merma el potencial del teletrabajo y condena al cierre de operaciones de la base de la pirámide de las unidades económicas, de las que depende en buena medida la dinámica del aparato productivo nacional.

Es conocido que las empresas que se encuentran realizando teletrabajo, se benefician de diversos efectos de eficiencia en su operación. Por ejemplo, de tiempo, al erradicarse el tiempo de traslado al espacio laboral, así como se generan importantes ganancias en productividad, al realizar una coordinación correcta y oportuna. Esos y muchos beneficios más, a la luz de las estadísticas presentadas, no será una realidad para la vasta mayoría de las empresas del país.

Aquí amerita insistir en acelerar los esfuerzos para hacer universal el acceso y uso de las TIC no sólo entre la población mexicana, sino también entre las empresas.

Entre otras lecciones que estamos aprendiendo minuto a minuto en la actual crisis pandémica, es la importancia de la disponibilidad y capacidad de las redes fijas y móviles, así como de contar e incorporar esa conectividad en los hogares y procesos productivos de las unidades económicas. 

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